sábado, mayo 30, 2015

Canosa y los detestables humanos, de Jim Pluk. Muñequitos cabreados.

No hace mucho nos acercábamos al efervescente cómic que se está haciendo en Colombia, con motivo del trabajo de Truchafrita y el slice of life reflexivo y cotidiano que despliega en sus Cuadernos Gran Jefe.
Regresamos ahora al país cafetero para comentar la publicación reciente de Canosa y los detestables humanos de Jim Pluk, por parte de Dehavilland Ediciones. Canosa es una cría pegada a una coleta, pizpireta, deslenguada y ácida, que ve pasar el mundo ante sus ojos con un espíritu romántico y desesperanzado; la niña-vieja romántica que oscila entre la ingenuidad infantil y la claudicacion final ante la realidad absurda que le rodea. ¿Les suena? Quino se nos viene a la cabeza inmediatamente, junto a Mafalda y su tribu de niños-sabios, metáfora digerible del mundo adulto.
El trabajo de Pluk es, sin embargo, mucho menos amable: la ironía se sustituye por la rabia y el bofetón. En consonancia, su dibujo es también mucho menos pulcro, perfeccionista y redondo. Canosa y los detestables son apenas esbozos, atisbos de personajes filtrados por el feísmo de esa escuela lowbrow de Robert Williams y Gary Panter que se ha consolidado en el cómic actual; y que tan bien encaja con los mensajes airados y el descontento que el nuevo underground intenta transmitir.
El lector y los "detestables" amigos de Canosa (personas, pero también objetos y animales humanizados), son los interlocutores ante los que la niña deja escapar el enojo sarcástico de sus reflexiones o sus ingenuas soflamas esperanzadas sobre un futuro mejor. Porque el trabajo de Pluk no es sólo protesta, incluye una dosis de lirismo infantil (que, como todos sabemos, no es otra cosa que candor e inconsciencia). En estas ocasiones en las que el mensaje de sus viñetas se torna más idealizado, las tiras y páginas de Canosa... nos recuerdan a aquellas otras tiras fantasiosas y edenistas que habitaban el onírico universo poético de Kioskerman (más pulcro y amable), que también visitamos en su día desde esta bitácora.
Libertad estilística y formal (Canosa y los detestables humanos combina tiras, viñetas únicas, bocetos y páginas con un número variable de viñetas) al servicio de la crítica y el sano cuestionamiento de lo establecido. Así debería ser.